
Vengo del desconsuelo con la líquida
entereza que ofrece la palabra,
con diez palomas húmedas de versos
eludiendo la sangre de mis lágrimas.
Vengo como el que no, como los buques
que no encontraron puerto ni metáfora
en que anclar el poema incardinado,
llevado en las bodegas como carga.
Vengo y no, como el que predice lluvia
un día de febrero o de mareas
de este lado del tiempo y las campanas.
No estoy, y sin embargo tiembla el músculo,
la mano tiembla, tiemblan los carámbanos
y callan las palomas sobre el agua.
2 comentarios:
Un placer llegar a tus letras amigo y dejarte la huella de mi paso
te pido un favor en mi blogs haya un regalito para vos, me fue regalado a i y yo lo estoy pasando, tu tienes qeu hacer lo mismo, disfrutalo, es el premio de
ESTE BLOGS ES UNA JOYA
Un abrazo, Monica
...Y vuelvo al mar como ola que no encontro orilla donde romper.
Magnifico jose gracias por compartirlo
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